10 de abril de 2009

Entrega 2










EN ESTE VALLE DE LÁGRIMAS: La decisión… es tu vida, tú eliges.

Durante la próxima semana se presentará en varias ciudades de nuestro estado el libro La decisión… es tu vida, tú eliges. Pero, ¿de qué trata éste libro, a quiénes quiere llegar?

Hechos: el libro es de la conductora de televisión Claudia Lizaldi en colaboración con Miguel Ruiz. El libro tiene un costo de ciento ochenta pesos, pertenece a la colección “Crecimiento personal” de la editorial Urano y fue publicado en noviembre del año pasado.

Antecedentes: Miguel Ruiz es un médico que ha escrito Los cuatro acuerdos y La maestría del amor, libros escritos con base en sus conocimientos de la tradición tolteca. En sus libros da a conocer algunos de los conocimientos de los toltecas antiguos, con el fin de que sus lectores puedan mejorar sus vidas al seguir dichos consejos. Un ejemplo de ellos son los cuatro acuerdos (o cuatro dogmas):

1. "Sé impecable con tus palabras".

2. "No te tomes nada personalmente".

3. "No hagas suposiciones".

4. "Haz siempre lo máximo que puedas".

Respecto al libro: La principal enseñanza del libro es que uno debe tomar la decisión de lo que será su vida; que uno se dé a sí mismo la oportunidad de hacer una obra de arte de su vida.

“Queremos que vibres, rías, llores, grites, te caigas y te levantes, cantes, bailes, todo lo que significa estar vivo en conciencia de tu poder creador” —dice la autora.


Buscan darnos la clave para ser dueños de nuestro día a día y y de nuestra vida.


Otra de las observaciones que hacen en su libro es que debemos darnos la oportunidad de soñar, con el fin darnos cuenta de que todo es posible.

El Dr. Miguel Ruiz y Claudia Lizaldi nos invitan a darnos cuentas que la libertad no es un fin, sino un medio de vida, con el que siempre es posible alcanzar la felicidad “aquí y ahora”.

En general, el libro nos muestra la visión del mundo que debiera tener todo ser humano, para lograr estar en “equilibrio personal, teatral, diferencial, emocional, mental y social”.

Página de Internet sobre el libro: http://www.estuvidatueliges.com/

Las presentaciones serán: el 16 de marzo en Acuña y Piedras Negras, el 18 en Monclova, el 19 en Saltillo y el día 20 en Torreón.

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PALABRAS ERRANTES

Walking around (Pablo Neruda).

Sucede que me canso de ser hombre.

Sucede que entro en las sastrerías y en los cines

marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro

navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.

Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,

sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,

ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas

y mi pelo y mi sombra.

Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso

asustar a un notario con un lirio cortado

o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.

Sería bello

ir por las calles con un cuchillo verde

y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,

vacilante, extendido, tiritando de sueño,

hacia abajo, en las tripas moradas de la tierra,

absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.

no quiero continuar de raíz y de tumba,

de subterráneo solo, de bodega con muertos,

aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo

cuando me ve llear con mi cara de cárcel,

y aúlla en su transcurso como una rueda herida,

y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,

a hospitales donde los huesos salen por la ventana,

a ciertas zapaterías con olor a vinagre,

a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos

colgando de las puertas de las casas que odio,

hay dentaduras olvidadas en una cafetera,

hay espejos

que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,

hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,

con furia, con olvido,

paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,

y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:

calzoncillos, toallas y camisas que lloran

lentas lágrimas sucias.

16 de Espantapájaros (Oliverio Girondo).

A unos les gusta el alpinismo. A otros les entretiene el dominó. A mí me encanta la transmigración.

Mientras aquéllos se pasan la vida colgados de una soga o pegando puñetazos sobre una mesa, yo me lo paso transmigrando de un cuerpo a otro, yo no me canso nunca de transmigrar.

Desde el amanecer, me instalo en algún eucalipto a respirar la brisa de la mañana. Duermo una siesta mineral, dentro de la primera piedra que hallo en mi camino, y antes de anochecer ya estoy pensando la noche y las chimeneas con un espíritu de gato.

¡Qué delicia la de metamorfosearse en abejorro, la de sorber el polen de las rosas! ¡Qué voluptuosidad la de ser tierra, la de sentirse penetrado de tubérculos, de raíces, de una vida latente que nos fecunda... y nos hace cosquillas!

Para apreciar el jamón ¿no es indispensable ser chancho? Quien no logre transformarse en caballo ¿podrá saborear el gusto de los valles y darse cuenta de lo que significa “tirar el carro”?...

Poseer una virgen es muy distinto a experimentar las sensaciones de la virgen mientras la estamos poseyendo, y una cosa es mirar el mar desde la playa, otra contemplarlo con unos ojos de cangrejo.

Por eso a mí me gusta meterme en las vidas ajenas, vivir todas sus secreciones, todas sus esperanzas, sus buenos y sus malos humores.

Por eso a mí me gusta rumiar la pampa y el crepúsculo personificado en una vaca, sentir la gravitación y los ramajes con un cerebro de nuez o de castaña, arrodillarme en pleno campo, para cantarle con una voz de sapo a las estrellas.

¡Ah, el encanto de haber sido camello, zanahoria, manzana, y la satisfacción de comprender, a fondo, la pereza de los remansos.... y de los camaleones!...

¡Pensar que durante toda su existencia, la mayoría de los hombres no han sido ni siquiera mujer!... ¿Cómo es posible que no se aburran de sus apetitos, de sus espasmos y que no necesiten experimentar, de vez en cuando, los de las cucarachas... los de las madreselvas?

Aunque me he puesto, muchas veces, un cerebro de imbécil, jamás he comprendido que se pueda vivir, eternamente, con un mismo esqueleto y un mismo sexo.

Cuando la vida es demasiado humana —¡únicamente humana!— el mecanismo de pensar ¿no resulta una enfermedad más larga y más aburrida que cualquier otra?

Yo, al menos, tengo la certidumbre que no hubiera podido soportarla sin esa aptitud de evasión, que me permite trasladarme adonde yo no estoy: ser hormiga, jirafa, poner un huevo, y lo que es más importante aún, encontrarme conmigo mismo en el momento en que me había olvidado, casi completamente, de mi propia existencia.

Insomnio (Dámaso Alonso).

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).

A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,

y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.

Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.

Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,

por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,

por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.

Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?

¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?


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